El pasado 16 de marzo se celebró en Moscú, capital de Rusia, un sorteo, el cual definió el orden de actuación de los países a participar. En esta ocasión, el Festival de la Canción de Eurovisión contará con la presencia de 42 delegaciones, a pesar del regreso de Eslovaquia, tras 10 años de ausencia.
El número de participantes oficiales, días previos al sorteo de actuación, era de 43 naciones. Dicha cantidad se redujo tras el retiro de Georgia, la cual fue de forma voluntaria, informado por la televisión de aquel país, al no modificar parte de la letra de su canción, pues de acuerdo por la Unión Europea de Radiodifusión (UER) no cumplía con el reglamento estipulado para participar.
De acuerdo con la UER, ninguna canción que participe en dicho festival debe abordar temas de índole político o que vallan en contra de la reputación del mismo. La discrepancia con Georgia surgió a la raíz del título de la canción We don't wanna put in, cuya letra se refería al primer ministro ruso Vladimir Putin.
El sorteo para determinar el orden de actuación tanto en semifinales como final contó con la presencia del ganador de la edición anterior Dima Bilam quien fungió como mano santa. Un detalla a destacar fue que para dicho encomienda se utilizaron una serie de copas que contenían tanto matrioskas como participantes, cuyo interior traía el nombre del país.
Como sucedió en la edición del pasado año, en cada semifinal los tres países en salir por sorteo tuvieron la oportunidad de elegir el puesto en que actuará. En la final, el primero de los cinco clasificados: Alemania, España, Francia, Reino Unido (Big Four) y Rusia (anfitrión); la delegación española fue beneficiada, la cual representa Federico Llano, quien eligió actuar en última posición.
El número de participantes oficiales, días previos al sorteo de actuación, era de 43 naciones. Dicha cantidad se redujo tras el retiro de Georgia, la cual fue de forma voluntaria, informado por la televisión de aquel país, al no modificar parte de la letra de su canción, pues de acuerdo por la Unión Europea de Radiodifusión (UER) no cumplía con el reglamento estipulado para participar.
De acuerdo con la UER, ninguna canción que participe en dicho festival debe abordar temas de índole político o que vallan en contra de la reputación del mismo. La discrepancia con Georgia surgió a la raíz del título de la canción We don't wanna put in, cuya letra se refería al primer ministro ruso Vladimir Putin.
El sorteo para determinar el orden de actuación tanto en semifinales como final contó con la presencia del ganador de la edición anterior Dima Bilam quien fungió como mano santa. Un detalla a destacar fue que para dicho encomienda se utilizaron una serie de copas que contenían tanto matrioskas como participantes, cuyo interior traía el nombre del país.
Como sucedió en la edición del pasado año, en cada semifinal los tres países en salir por sorteo tuvieron la oportunidad de elegir el puesto en que actuará. En la final, el primero de los cinco clasificados: Alemania, España, Francia, Reino Unido (Big Four) y Rusia (anfitrión); la delegación española fue beneficiada, la cual representa Federico Llano, quien eligió actuar en última posición.
* Asimismo, España será quien abra las votaciones en esta edición.
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